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Cómo dimensionar el tamaño de una instalación solar

Cómo dimensionar el tamaño de mi instalación solar

Hay cierta tendencia a sobredimensionar las instalaciones de autoconsumo para viviendas unifamiliares.

La razón es muy sencilla: cuanto más grande es la instalación mayor es la producción de la misma, y, por lo tanto, mayor es el ahorro de energía que tendremos. Conclusión, más fácil de vender.

Si bien esta ecuación es cierta, no es económicamente óptima. La razón está relacionada directamente con la curva de producción.

 

La clave para el dimensionamiento de instalación fotovoltaica: el porcentaje de autoconsumo

 

Las curvas de producción de una instalación solar no son constantes, ya que obviamente depende del sol.

Por tanto, una instalación de autoconsumo empezará a producir por la mañana, alcanzando el máximo a medio día para decaer a medida que nos acercamos al atardecer.

Por la noche, no producirá.

Esto es lo que se conoce como la curva de producción de autoconsumo.

Esta curva la tenemos que comparar con nuestra curva de consumo, que depende de nuestros hábitos, y que en términos generales tampoco es lineal, ni la misma en invierno o en verano.

¿Qué quiere decir todo esto? Sencillamente que solamente consumiremos un % de la producción de nuestra instalación. Es lo que denominamos porcentaje de autoconsumo y, para nosotros, la clave para el dimensionamiento de la instalación.

 

¿Qué tamaño de instalación para autoconsumo elijo?

 

Vayamos con un par de ejemplos para verlo todo un poco más claro.

 

Ejemplo 1: Sobredimensiono mi instalación.

Pongo todo lo que puedo en mi tejado. ¿Qué pasará?

Pues que produciremos mucho más de lo que somos capaces de consumir.

Imaginemos que instalamos lo suficiente para cubrir el 100% de mi consumo (sería imposible porque debería producir por la noche). Me ahorraría directamente, el 100% del componente de energía de mi factura.

¡Fantástico! Pero ¿cuál sería el coste?

Con muchos módulos, la inversión sería muy elevada y además me sobraría mucha energía que no tendría ningún valor. Los excedentes se compensan contra consumo real; y en nuestro ejemplo extremo no tendríamos contra que compensarlo. Este es un caso de autoconsumo muy bajo (<40%) y ahorro de energía muy alto (100%). Aquí mi problema sería que, aunque tengo mucho ahorro; tengo que rentabilizar una inversión muy elevada.

 

Ejemplo 2: ¿Qué pasa si minimizo mi instalación?

La idea sería  ser súper-eficiente y consumir todo lo que produce el sistema sin pérdidas y con poca inversión.

En este caso, aunque reduzca poco mi factura, no genero excedentes, maximizando el ahorro marginal.  Sería el caso opuesto al anterior; autoconsumo muy alto (100%) y ahorro en factura muy bajo (<20%).

Mi problema es ahora el contrario: una inversión muy pequeña, pero muy poco ahorro para rentabilizarla.

Además, en instalaciones pequeñas surge el problema de las economías de escala y los costes de instalación. Pero esto no es un problema. Ninguna compañía te recomendará instalar algo pequeño, sencillamente porque no le será rentable a ellos primero.

Entonces ¿cuál es el peligro?

La falacia de instalar todo lo que se pueda.

Cuando una compañía ofrece ahorros de 70% o más de tu factura es porque está sobredimensionando la instalación. Es muy atractivo, pero no es óptimo desde el punto de vista estrictamente económico. Están traspasando al cliente el esfuerzo de la inversión contra la promesa de ahorros futuros.

La clave está en cuál es el valor de la energía que ahorro, comparado con la inversión que tengo que realizar.

¿Cómo puedo medirlo como consumidor? Dividiendo la inversión por el importe del ahorro del primer año. Eso nos dará un plazo de amortización que nos dice si estamos dimensionando bien la instalación.

Si ahorro 500 euros, pero me cuesta una inversión de 8.000 €, no es un buen negocio.

Si hago una inversión de 3.000 € pero solo me ahorro 200 euros al año, tampoco. Como siempre, en el medio está la virtud; ni demasiado grande ni demasiado pequeño.

Nuestras referencias: objetivo de amortización en torno a los 8 años y objetivos de autoconsumo del 60%-65%.

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